Lunes 27.02.2017
Actualizado hace 10min.

Costo energético: el impacto en las pymes

Desde este mes empieza a regir el primer aumento del año de las tarifas de luz en el comercio y la industria. Cómo repercute esta medida en los balances de las pymes y de qué manera planean adaptar el negocio a este escenario.

 
Desde este mes empieza a regir el primer aumento del año de las tarifas de luz en el comercio y la industria.
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#AlAire Eduardo Fernández @APYME_INFOhttps://t.co/9ksCPURjLt con @matulojo "Los aumentos de tarifas retraen el mercado interno" pic.twitter.com/NZ10xgIY6v

— Radio El Mundo 1070 (@ElMundoAM1070) 1 de febrero de 2017

A partir de este mes, las pymes deberán sortear un nuevo obstáculo: el Ministerio de Energía y Minería oficializó el nuevo cuadro tarifario y el sector industrial tendrá un aumento en el costo de electricidad que promedia el 54%. Ante este escenario, los números presupuestados entran en cortocircuito y los empresarios de la pequeña y mediana industria deben, una vez más, buscar estrategias para adaptarse y mantener el negocio a flote.

"Lo que venimos exigiendo es que haya mayor previsibilidad en la determinación de las tarifas de luz", dice Eduardo Fernández, presidente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme). A su juicio, es necesario que el Gobierno dé a conocer un cronograma preciso de las actualizaciones que tendrán las boletas en los próximos cuatro o cinco años. Con esta medida, el Estado daría a los empresarios un tiempo para organizar las cuentas y asimilar el impacto de la quita de subsidios. "Si la suba empieza a regir de un día para el otro, tal como viene pasando, es inevitable que las pymes trasladen los nuevos costos a los precios de los bienes", asegura Fernández.

Impacto directo

Dentro de los diferentes sectores de la economía, existe un núcleo de empresas a las cuales el nuevo ajuste de precios energéticos les pegó de lleno sobre los costos de producción. Estas son las grandes demandantes de energía, que superan los 300 KW de consumo eléctrico en la banda horaria pico, y que, según la Asociación de Grandes Usuarios de Energía Eléctrica de la República Argentina (Agueera), alcanza el número de 7.500 usuarios a nivel nacional.

Entra en esta categoría Titania, una pyme dedicada a la fundición eléctrica de aceros y aleaciones metalúrgicas. Su dueño, Alberto Gesell, cuenta a Pyme que cada aumento de luz anunciado por el Gobierno representa un desafío para el negocio. Esto se debe a que la participación del costo de electricidad en el costo total de la producción alcanza al 15% y, de trasladar esta suba al precio final del bien, la empresa se choca con un problema conocido: la pérdida de competitividad.

"La electricidad es el insumo principal de esta industria y, a nosotros, cada aumento nos perjudica enormemente", remarca Gesell, y agrega: "Uno de los temas es que las electrointensivas que funden aleaciones o metales ya hoy tienen un problema de competitividad serio por la apertura de las importaciones". El segundo problema viene por el lado de la demanda: la caída del consumo vivido en 2016 afectó a Titania a tal punto que su capacidad ociosa tocó el piso del 50%.

Por ambos motivos, al empresario pyme actualizar los precios le representa un riesgo que pone en peligro al negocio y, por sobre todo, a las 90 personas que la fundidora emplea en la planta de Campana, en la provincia de Buenos Aires. Para los próximos meses, Gesell apunta a reducir el consumo energético en las bandas horarios pico. A mediano plazo, "si los números mejoran", la empresa podría poner un pie en un plan de inversión para mejorar la eficiencia energética.

En el rubro de las electrointensivas, Ammaturo, una pyme que produce equipos y maquinarias industriales, tuvo que adaptar no solo sus balances contables a los nuevos precios, sino que también debió cambiar las estrategias de producción.

"Más allá del impacto que tuvimos en los costos, nos viene afectando no disponer de un flujo de energía eléctrica en cantidades suficientes y de forma continua. En nuestro caso, es más importante disponer de la electricidad aunque sea a un costo lógico y razonable, antes que no tenerla", explica José Luis Ammaturo, dueño de la pyme.

La falta de oferta obligó al empresario a invertir en un grupo electrógeno y equipos auxiliares, que elevó los costos de electricidad entre un 400% y 500%. "El costo más alto, sin embargo, es que los equipos no aguantan y termina generando una capacidad ociosa en la producción y una caída de salarios", admite Ammaturo.

En este punto, los últimos datos que presentó el Ministerio de Energía y Minería muestran que, a partir de la normalización del sector, tanto Edesur como Edenor registraron una caída del 36% en la cantidad de usuarios afectados por los cortes de luz. El promedio diario de afectados por los cortes en 2015 alcanzaba los 100.000 usuarios, mientras que, en 2016, la cifra bajó a 67.000 consumidores debido a la "recuperación de la calidad del servicio".

Anticipadas

Las medidas tomadas por el Gobierno obligan a las pymes industriales a buscar alternativas para hacer más eficiente su consumo energético. Algunas pudieron anticipar esta situación.

"Nosotros, en nuestro presupuesto, a principio de año, pronosticamos aumentos de energía por arriba de 140%", afirma Emiliano Bonfiglio, director de Anclaflex, fabricante de insumos para la construcción. Y añade: "Tenemos contemplados la cantidad de kilos que vamos a producir por mes, y sabemos cuál va a ser la cantidad de energía que consumiremos".

Gracias a esta previsión, el empresario mantiene el control de los números e, incluso, busca dar un paso más allá: en la nueva planta que la compañía está construyendo en General Rodríguez, provincia de Buenos Aires, tiene todo listo para instalar tecnología LED en toda la iluminación de la fábrica.

Con esto, la empresa tendrá una ahorro energético del 70%, y, teniendo en cuenta las actualizaciones de precios, el plazo estimado para recuperar la inversión es de tres años. "Pusimos en marcha el proyecto porque sabíamos que el costo de electricidad era barato y debía aumentar tarde o temprano", sostiene Bonfiglio.

En cuanto el manejo del balance costo-precio, el ejecutivo es claro: "Con un aumento del 40% de la energía eléctrica, planeamos mantener los precios como están. Pero, si suben los valores del transporte, el dólar o la materia prima, el traspaso a precio es inevitable".

Otra firma que adaptó su sistema de iluminación con tecnología LED fue Blue Star Group (BSG), la productora de textiles que engloba a las marcas Isadora y Todo Moda. La razón es sencilla: las tarifas de luz tienen una incidiencia directa sobre los costos del retail.

"Hace dos años habíamos comenzado a tomar en cuenta el cuidado del medioambiente como cultura de la empresa y a buscar alternativas para el recambio de las fuentes del consumo energético. Ahora, estamos acelerando el recambio y, si bien la inversión es alta, se recupera rápido por lo que baja el consumo de electricidad", explica Martín Castelli, vicepresidente de BSG. Y, en línea, añade: "Entonces, el impacto del aumento de tarifas está siendo neutralizado".

En la actualidad, para tener cierta referencia, una lámpara LED cuesta $ 230, mientras que la halógena, $ 78, una diferencia de precio de 300%. Sin embargo, para Castelli, el objetivo a mediano plazo es reducir el consumo de las tiendas en un rango entre el 20% y 30% y, de esta forma, acceder al descuento de tarifas que otorga el Gobierno por reducir el consumo eléctrico. "Todavía no llegamos al gasto esperado, pero ya estamos por debajo del costo de electricidad que veníamos pagando", asegura el ejecutivo.

El camino de las subas de las tarifas es largo y escalonado y afectará a todas las pymes. "La que no se adapta, corre riesgo de tener que perder personal", concluye Fernández.

Fuente: Cronista.