Lunes 21.08.2017
Actualizado hace 10min.

Apertura y tipo de cambio: lo peor para producir

Nota de opinión de Paula Español Directora de Radar Consultora y Exsubsecretaria de Comercio Exterior sobre dos variables claves que están en la mira de todos los industriales.

 
Un repaso sobre las principales aristas de la macroeconomía desincentiva la idea de producir localemente
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El esquema monetario -tasas de interés altas para contener los precios mediante metas de inflación- y financiero -endeudamiento en moneda extranjera para financiar el déficit fiscal- parece seguir ejerciendo una presión hacia la apreciación cambiaria. En dicho marco, las señales de profundización de la apertura comercial -desregulación del comercio exterior- en un contexto de estancamiento económico aparecen como un combo explosivo para los sectores productivos.

En efecto, con el declamado objetivo de contener la inflación mediante la competencia con productos importados, el Gobierno sostiene la política de apertura comercial. Más allá de si la receta será efectiva en términos de precios, la experiencia histórica muestra que dicha estrategia no genera un salto productivo y una mayor competitividad de los productores locales, sino que implica la destrucción del tejido industrial y el consecuente aumento del desempleo. Esta situación se agrava si tenemos en cuenta el impacto más profundo que esta estrategia aperturista puede tener sobre la estructura productiva local en comparación a procesos anteriores de apertura (77-82 y convertibilidad), dado que algunos factores eran menos intensos o no estaban presentes en esos periodos. 

Grado de apertura

Los canales de comercialización de los productos importados se encuentran ya desarrollados y la transformación de productor a importador es cada vez más simple. El tiempo de "aprendizaje" será menor dado que existe una capacidad de reconversión mucho más rápida.

El nivel de importaciones en relación al PBI muestra que la economía tiene un nivel de apertura más elevado que en los procesos previos: en la segunda mitad de la década del 70 el ratio promedio de importaciones/PBI era del 7%, ascendió al 10% durante la convertibilidad y para los años 2000 dicho promedio alcanzó un 16%. Por lo tanto, la penetración de los productos importados será aún mayor. 

Sobrestock mundial

El bajo nivel de crecimiento de las economías centrales (EE.UU., Japón, Unión Europea) ha generado en los últimos años una situación de sobreoferta de producción a escala global. Por ende, muchas empresas industriales a nivel mundial, en pos de mantener las ventas, han reducido los precios. Los sectores afectados por las ventas, a veces a precio de dumping -sobre todo desde China- se multiplicaron a partir de la crisis económica mundial que comenzó en 2008. Esto genera que la competencia sea aún más fuerte que en los procesos anteriores. 

El rol de China

La facilidad y la rapidez del comercio con China es un factor clave que no estuvo presente con intensidad en los procesos previos de apertura. El uso de internet permite un contacto directo y fluido entre un importador y cientos de productores en China. Los fabricantes han escalado en productividad y hoy en día producen bienes de calidad , tanto de forma masiva como en series cortas a pedido de los importadores. De hecho, la participación de China en las importaciones del país pasaron de ser nulas durante la última dictadura militar, a promediar un 3,5% en los 90 y a representar cerca del 20% en la actualidad. 

Extranjerización de la economía

El peso de las empresas multinacionales en la economía es mayor que en los anteriores procesos de apertura. Estas empresas poseen tanto el canal comercial como el esquema de proveedores globales aceitado, por lo que la decisión de importar es más fácil e implica menores costos de transacción. En la última década, aproximadamente el 40% del comercio internacional se realizó intrafirma.

El resumen, el sector productivo se encuentra hoy en el peor de los mundos: un contexto de apertura comercial con un tipo de cambio con tendencia a la apreciación y una fuerte contracción de la demanda interna aparecen, en efecto, como la "tormenta perfecta". Esta situación se observa en un escenario mundial en el cual los países se vuelven más proteccionista de su mercado interno y sus puestos de trabajo, en el marco de un fuerte excedente producción manufacturera disponible a nivel global. Evidentemente, no son las mejores condiciones para generar una "reconversión" que realmente permita enfrentar la competencia con los productos importados y avanzar hacia una "transformación productiva" ordenada 

Fuente: Ambito