Martes 27.06.2017
Actualizado hace 10min.

Dujovne aprobó su examen mensual ante AEA aunque con duros cruces: "Algunos se portan como Santa Cruz"

El ministro respondió así al reclamo de un directivo por la demora en reducir el gasto, y los llamó a no esperar incentivos del Estado; también le pidieron que baje la presión impositiva para generar inversiones; rescataron el diálogo.

 
Dujovne cruzó a Teddy Karagozian ¿Duelo entre liberales?
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Fue  una respuesta a un planteo específico, pero podría interpretarse como mensaje hacia todo el establishment. Luego de explayarse sobre cómo pretende que crezca la Argentina en los próximos años y el modo en que deberá bajar gradualmente el déficit fiscal, Nicolás Dujovne , ministro de Hacienda, el invitado de honor a un almuerzo con la Asociación Empresaria Argentina (AEA), deslizó no sólo lo que piensa, sino lo que comparte exactamente con el presidente Mauricio Macri : las empresas deberán acostumbrarse a competir ganando productividad porque, entre otras cosas, el Gobierno ha decidido terminar con ciertos privilegios que venían del Estado.

No lo dijo así, pero fue el concepto que sobrevoló el cierre del encuentro de ayer en el Palacio Duhau, lugar de reunión habitual de la entidad que preside Jaime Campos. Y surgió después de que Teddy Karagozian, dueño de la textil TN Plátex, le expusiera en voz alta lo que muchos de sus pares repiten detrás de las cortinas. "No me quedó claro el tema del gasto. El Gobierno habla de gradualismo y, en realidad, las empresas no hicimos gradualismo, sino el ajuste que hay que hacer", empezó. Karagozian, que es economista, hablaba del modo en que suele hacerlo en este tipo de reuniones, sin reservas, y recibiría incluso momentos después, terminado el almuerzo, la felicitación de dos de sus pares por haberlo hecho. "El problema no es el Estado bajando el déficit fiscal -continuó-, sino el Estado bajando el gasto, cosa que todavía no ocurrió. Si no bajan el gasto, podrán bajar el déficit y, entonces, la inflación, pero no van a venir inversiones".

Es el eje de la discusión entre el Gobierno y el sector privado, donde se quejan de que el gasto público es la madre de la alta presión impositiva, único modo de pagarlo. Escuchaban, entre otros, Paolo Rocca (Techint), Alfredo Coto, Eduardo Elsztain (IRSA), Sebastián Bagó (Laboratorios Bagó), Alejandro P. Bulgheroni (Bridas-PAE), José Cartellone, Alberto Grimoldi, Cristiano Rattazzi (FCA), Martín Migoya (Globant), Enrique Cristofani (Santander), Luis Perez Companc (Molinos), Eduardo Costantini (Consultatio), Pablo Roemmers y Aldo Roggio.

Molestia

Dicen los testigos que Dujovne pareció molesto con el tono de la pregunta. Acababa de explicar sin sobresaltos su estrategia: mantener el gasto en números absolutos y licuarlo paulatinamente mientras crece el PBI, como proyecta, a un ritmo del 3% anual durante los próximos años, hasta dejarlo en el 34% del PBI en 2023. La única reducción que la Casa Rosada cree políticamente viable en la Argentina: el kirchnerismo viene de subirlo del 25 al 43,5% en 12 años.

El ministro tampoco se contuvo. "Vos sabés perfectamente que, por primera vez en 12 años, el país está bajando el gasto y los impuestos en términos reales. Estamos cumpliendo con ambos objetivos a la vez. Hubiera sido bueno que plantearas este tema durante los últimos años", dijo, y se fue envalentonando en la respuesta. "Lo que es cierto que no estamos haciendo -siguió- es seguir con algunas piñatas que el Estado les daba a los empresarios, como el Fondear o los créditos del Bicentenario. Puede que muchos los extrañen. Muchas empresas se han comportado en los últimos años como la provincia de Santa Cruz, que vivió con recursos muy por encima de la coparticipación. Ahora van a tener que competir".

Fue el único contrapunto explícito de un mediodía en que las diferencias apenas se insinuaron. Por ejemplo, cuando Rocca, uno de los últimos que habló, insistió en la necesidad de bajar los impuestos para que se generen inversiones. O, ya entre los propios empresarios, cuando el suizo Kurt Soland, presidente de Bayer para el Cono Sur, se quejó de que los laboratorios nacionales no estuvieran respetando la propiedad intelectual. "Sería mejor que hubiera competencia", se interpuso Bagó.

El comunicado de AEA soslayó estos intercambios, aunque mencionó algunos temas como "la reforma impositiva, el abastecimiento energético, la baja de costos logísticos", entre otros. Destacó "su acuerdo con el rumbo general del Gobierno y señalaron que el marco de previsibilidad y de reglas de juego claras que existen posibilita vislumbrar un crecimiento sostenible".

La visión oficial de Hacienda lo reflejó así en su propio comunicado: "Necesitamos que nos acompañen en ese proceso", dijo el ministro.

Vieja como el país, la discusión reverdece con cada cambio de gobierno. Con buenos o malos modales, los problemas argentinos son siempre los mismos.

Fuente: La Nación