Lunes 21.08.2017
Actualizado hace 10min.

Corrupción: Los negocios por autopista

El negocio de las autopistas de la patria contratista volvió al ruedo mediático, y judicila, producto de las renegociaciones de los contratos y del aumento de tarifas impulsado por el Estado Nacional que beneficio escandalosamente a accionistas y al Presidente Maurcio Macri. VIDEO.

 
Autopistas del Sol quintuplicó el valor de sus acciones desde que asumió Mauricio Macri
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El administrador general de Vialidad Nacional, Javier Iguacel, aguarda impaciente desde mediados de junio. Necesita que su superior inmediato, Guillermo Dietrich, y su par de Hacienda, Nicolás Dujovne, avalen su decisión de prorrogar hasta 2030 la concesión del Acceso Oeste a favor del mismo consorcio que la opera desde 2000, controlado por la española Abertis, vieja socia del grupo Macri. Pero los ministros cuidan sus firmas cada vez más. Hombres de fortuna antes que de Estado, ninguno quiere verse en el futuro en la situación de Julio Miguel De Vido, a quien el fiscal Federico Delgado acaba de pedir llevar a juicio oral por la compra de trenes chatarra pese a sus esfuerzos por delegar en sus subalternos las resoluciones más polémicas. Tampoco ayudan la inminencia de unas elecciones primarias que en la planta baja de Casa Rosada ya dan prácticamente por perdidas ni el avance de la causa que tramita el juez Daniel Rafecas para establecer si el Presidente se enriqueció ilícitamente al haber vendido sus acciones en Autopistas del Sol (Acceso Norte) tras el mayor aumento de peajes de la historia.

Si bien confía en que no lo echarán como ocurrió en marzo con los tres técnicos que asumieron al mismo tiempo que él al frente del Órgano de Control de las Concesiones Viales (Occovi) -Pablo Belenky, Gustavo Piazza y Diego Mártire-, la demora empieza a preocupar al entorno de Iguacel. Los montos en danza son multimillonarios y la patria contratista se encuentra bajo un escrutinio judicial inédito a raíz del Lava Jato brasileño. Dietrich maneja el ministerio con mayor presupuesto y le regaló al Gobierno sus primeros brotes verdes reales gracias a la reactivación de la obra pública, pero sabe que será el primero al que irán a buscar los jueces de Comodoro Py cuando los vientos políticos cambien. Los hombres debajo suyo tampoco quisieran seguir los pasos de Ricardo Jaime, Juan Pablo Schiavi ni José López.

El de las autopistas amenaza con convertirse en un escándalo de corrupción de impacto similar al del Correo Argentino, donde el Gobierno dio el visto bueno a la condonación de la deuda que mantenía con el Estado el holding fundado por Franco Macri. En términos electorales es potencialmente mucho peor, porque miles de votantes pagan a diario los peajes y cada vez menos gente usa el correo, que además se mantiene reestatizado. En plata es gigantesco y basta un dato para darle dimensión: por la suba de las acciones de Autopistas del Sol desde que asumió Macri hasta que Socma vendió el 7% que poseía en ese consorcio (de $19 a $89), la ganancia para la familia del Presidente ascendió a un millón de pesos por día. En el medio, claro, los peajes del Acceso Norte subieron primero un 50% y luego un 100% adicional.

Lo que Vialidad firmó a mediados de junio fue la renegociación del contrato con los concesionarios del Acceso Oeste (50% de los españoles de Abertis y 20% de los malayos de IJM Berhad), que les permitirá quedarse hasta 2030 para cobrarse la “deuda” que dicen haber acumulado desde su entrada en la operación, en el año 2000, y por la que entablaron un juicio en el CIADI. En el mundo contratista especulan con que esa renegociación sea el ejemplo para el Acceso Norte y en el mercado también. Por eso la acción de Ausol no para de subir y ya ronda los $100, cinco veces más que cuando asumió Macri.

El Gobierno asegura que extendiéndoles la concesión logra que los concesionarios renuncien a sus juicios contra el Estado. Mientras el contrato de Acceso Oeste vence a fines de 2018, el del Autopistas del Sol recién caduca en 2020. Pero los propios técnicos que llevó inicialmente Dietrich al Occovi avisaron puertas adentro que esos contratos renegociados “tienen varios troyanos adentro” y que si se terminan de concretar, “la sociedad va a terminar pagando más de lo justo” por los peajes.

Los controlantes de Sideco y Socma (hijos, sobrinos y hermanos del Presidente) supuestamente vendieron en mayo su parte de Autopistas del Sol para no ser beneficiarios de esa extensión de contrato en ciernes. Pero un fiscal y un juez también podrían interpretar que el mandatario le cobró el favor de la prórroga a sus viejos socios al realizar la ganancia de capital que generó la disparada de sus acciones, superior a los 440 millones de pesos. Todo, por supuesto, después de haber llevado adelante como constructores la parte más jugosa del negocio: la ampliación de los corredores.

Fuente: Propia / Animales sueltos / diario BAE / Alejandro Bercovich