Miércoles 22.11.2017
Actualizado hace 10min.

Super Martes: tensión en la city por aumento de impuestos

Preocupa a emisores provinciales los juicios por el cambio de condiciones de los títulos. El BCRA espera que sea neutral para las Lebac. Para los bancos, se encarece el crédito. Las corporaciones salieron fuerte con el lobby ante la posibilidad que queden adentro de la medida.

 
Dujovne en la centralidad de la reforma impositiva,¿sobrevivirá a su iniciativa?
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Para este mediodía, el Gobierno citó a unos 150 empresarios, gremialistas, jueces, legisladores y gobernadores para anunciarles, en el marco del CCK, los lineamientos de las reformas tributaria, previsional, laboral, con la fuerza lograda en las elecciones legislativas del fin de semana pasado.Y para mañana, el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, tiene previsto anunciar la esperada reforma tributaria, que, entre sus capítulos más relevantes incluiría gravar la renta financiera, según explicaron fuentes de Hacienda.

Se espera que la reforma en su conjunto sea gradual y que reduzca impuestos distorsivos para ganar productividad.

El impuesto preocupa al sector financiero, que espera conocer los alcances qué activos y quiénes quedarán sujetos y la profundidad del gravamen sobre la renta financiera. La duda en este caso es si grava la renta nominal o la real, es decir, descontada la inflación.

La cuestión ya había creado un debate entre Hacienda y Finanzas, por el sobrecosto que podría generar en las colocaciones de deuda y los desincentivos a invertir en un sistema financiero aún pequeño.

"Se resolvió lo que quería Hacienda", dijo un funcionario de la cartera de Dujovne.

Clarín publicó durante el fin de semana que el impuesto gravaría la renta financiera sobre inversiones mayores a $ 1,4 millón en bonos, depósitos a plazo fijo y Lebac, pero Hacienda no lo confirmó.

El ministro de Finanzas, Luis Caputo, había declarado que quizá "éste no era el mejor momento para gravar la renta financiera". Esa cartera se ocupa de buscar financiamiento para pagar el déficit fiscal. Y el impuesto generaría nuevos ingresos, pero también engrosaría la cuenta de intereses a pagar.

A las provincias y empresas les preocupa, además, la judicialización que podría abrirse por el cambio de las condiciones de emisión de los títulos públicos ya colocados.

Según coincidieron en dos provincias, el prospecto de emisión de los bonos provinciales y corporativos indica que "los cambios impositivos están a cargo del emisor", así que "el tenedor puede hacer juicio". Y se generaría una deuda de los emisores hacia los tenedores por los nuevos impuestos que tuvieran que pagar.

En tanto, el Banco Central espera que el impuesto se pague sobre la ganancia real y que sea sobre varios activos, para que sea neutral el impacto sobre las Lebac.

"Si el inversor cobra menos, habrá que subir la tasa", explicaron, sobre un activo que se utiliza en la política monetaria para bajar la inflación.

Para los bancos, es importante que se grave la renta real y que sea generalizado, sin exenciones subjetivas, como los jubilados. Pero reconocieron que el impacto es neutro para el negocio.

"Si la gente, para dejar un plazo fijo, pide un grossing up por el impuesto, lo que se logra es que se cargue a la tasa activa de los créditos", explicaron. "No lo vemos en el momento adecuado. El riesgo de que compren dólares es altísimo", dijo un dirigente del sector.

También la medida es considerada una contradicción después de haber impulsado el sinceramiento fiscal y estimular el ingreso de capitales para comprar activos argentinos. Si la inversión en el exterior paga impuestos y ahora los títulos argentinos también, "a riesgo similar y pago impuestos, me quedo afuera", explicaron.

El mercado financiero también teme que la medida ahogue el incipiente impulso de las personas físicas, que se estaban animando a invertir en activos financieros argentinos después del cambio de gobierno. En un mercado financiero que es muy pequeño comparado con los pares de la región y aún necesita desarrollarse.

Según trascendió, la reforma tributaria buscará reducir el impuesto sobre los Ingresos Brutos que cobran las provincias, varias de las cuales ya se adelantaron a los cambios. También se pretende reducir el Impuesto a las Ganancias para las empresas que reinviertan utilidades. Y tomar a cuenta el Impuesto al Cheque sobre otros tributos, aunque de forma gradual, para no afectar la recaudación.

El lobby de las corporaciones

Hay temor en las empresas de bebidas que la reforma impositiva duplique sus aranceles. La medida alcanzaría a bebidas con alcohol y cigarillos.

La reforma impositiva que presentará el Gobierno propone subir las alícuotas que pagan las gaseosas, los cigarrillos y las bebidas alcohólicas. Además, estaría en revisión una exención que poseen los fabricantes de champán, salvados de una alícuota de 12% desde 2005 por el Poder Ejecutivo.

Las compañías de gaseosas argumentan que casi la mitad de su precio (el 49%) es carga tributaria, mientras que las tabacaleras repiten que un 79,8% del precio de los cigarrillos está compuesto por impuestos. Las firmas líderes de cerveza esgrimen que un 52,3% del importe que pagan los consumidores está compuesto de tributos. En los tres sectores machacan que “están al límite” y que “no aguantan un impuesto más, provocaría un deterioro del consumo”.

Las bebidas sin alcohol pagan diferentes niveles de impuestos Internos: es un 4% para las aguas y las que poseen más de 10% de jugo en su composición (como las de limón o las saborizadas con jugo de naranja, pera o manzana). En el caso de las gaseosas sin jugos (como cualquier variedad de Coca-Cola), la carga de impuestos internos es del 8%. Un estudio del sector indica que un 28,9% del costo de las bebidas sin alcohol es impuestos.

En las compañías de bebidas sin alcohol circula el temor que les dupliquen los aranceles: que el 4% pase a 8% y que las gaseosas suban de 8% de impuestos internos a 16% o 20%. En el Gobierno todavía estaría en estudio lo que pasaría con las aguas, pero la decisión de elevar los impuestos de las bebidas azucaradas ya está tomada. En los Estados Unidos se las llama “carbonatadas” y refieren a que poseen hidratos de carbono.

En el Gobierno saben que habrá resistencia de las provincias cuyas economías regionales dependen del vino. Las bodegas no poseen impuestos Internos por los vinos, es decir que su tasa de "Internos" treparía de 0% actual a 20%. Las fabricantes suponen que los pondrían que los pondrá en una condición desventajosa frente a las gaseosas y cervezas.

Los impuestos "Internos" a espirituosas promediarían el 30%. No estarán todas al mismo nivel y dependerá de la graduación alcohólica. Las que menos alcohol poseen podrían tener un tributo del 25%, mientras que las de mayor graduación irían hacia un impuesto del 40%.

Tras los cambios propuestos por el Gobierno, hubo malestar entre varios ejecutivos del sector por las noticias. En todos los casos, ya se consideran fuertemente acosados por impuestos (50% en gaseosas, 52,3% en cervezas) y creen que una modificación más sería un golpe al consumo. En el Palacio de Hacienda se atajaron y señalaron que "no hay nada confirmado".

Los mayores tributos implicarían un traslado a precios y el encarecimiento restringirá el consumo, según estiman. Eso congelará planes de expansión y hasta quizás implique una contracción hacia sus cadenas de valor (como ingenios azucareros o productores jugueros) de proveedores.

De todas formas, las empresas creen que los diputados y senadores que representan a las economías regionales opondrán cierta resistencia a los planes del Gobierno. Del otro lado, en el Ejecutivo creen que habrá mayor recaudación potencial por gaseosas y cervezas. Eso generará ingresos para repartir y calmar ansiedades provinciales.

 

Fuente: El Cronista