Miércoles 13.12.2017
Actualizado hace 10min.

La triple reforma no trae buenas noticias

Quiénes serán los ganadores y perdedores si avanzan los tres proyectos de reforma que propone el Gobierno Nacional

 
Itai es economista del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas
COMPARTÍ ESTA NOTA

Con el objetivo declarado de impulsar la producción y el empleo, el Gobierno anunció tres reformas de alto impacto: la reforma tributaria, la reforma laboral y la reforma previsional. Forman parte de un plan integral para redefinir la economía argentina. ¿En qué sentido? ¿Quiénes serán los ganadores y perdedores si avanza este rumbo?

Reforma tributaria

El argumento esgrimido es la necesidad de abaratar costos para mejorar la competitividad. El supuesto es que reduciéndolos, las empresas locales van a estar en mejores condiciones para competir con el mundo, por lo que aumentarán la producción y el empleo. Esto incentivaría también la llegada de compañías extranjeras al país. En ese sentido la reforma propone reducir el impuesto a las Ganancias que pagan las empresas y bajar los aportes patronales. Según Dujovne, la menor recaudación del fisco producto de estas rebajas sería compensada por la mayor recaudación fruto del impulso a la actividad económica que la reforma generaría.

Reforma previsional

Es de la que menos habla el Gobierno, aunque ya se planteó el cambio de la fórmula para la actualización automática de haberes, que congelaría las jubilaciones, atándolas a la inflación. Esto, sumado al paulatino desfinanciamiento de la ANSES por la reducción de aportes patronales, abre las puertas para el objetivo aún no confesado de reprivatizar la seguridad social.

Reforma laboral

Desde lo conceptual la reforma se propone modificar la definición de trabajo, barriendo con la legislación histórica que distingue una relación asimétrica entre empleador y empleado, para poner a ambas partes en igualdad de condiciones con derechos y deberes recíprocos. En el mismo sentido se enmarca la derogación de un artículo que establece la irrenunciabilidad de los derechos laborales. Los puntos más relevantes son: (1) la reducción de indemnizaciones eliminando del cálculo aguinaldos, horas extra, comisiones por ventas, etc; (2) creación de un banco de horas que desdibuja el límite horario de la jornada laboral, (3) favorece la tercerización al eliminar la responsabilidad de las empresas que subcontratan a través de una tercerizada.

La historia de la aplicación de este tipo de políticas ha sido contraria a los objetivos que el gobierno pregona. En la década de los 90 el país experimentó rebajas de aportes patronales, bajas de indemnizaciones y nuevas modalidades más flexibles de contratación pero la tasa de desempleo se incrementó de 6,5% a 17,4% entre 1991 y 2001. Esto no significa necesariamente que estas medidas hayan sido las que destruyeron el empleo pero muestran que depende del modelo económico y productivo y que el pretexto de quitarles derechos a los trabajadores para beneficiarlos con la creación de nuevos puestos no parece contar con evidencia empírica.

Estas reformas están alineadas con lo que plantean organismos como el FMI y la OCDE, que insisten habitualmente con el clima de negocios y la normativa favorable a la inversión como vía privilegiada para el desarrollo. El caso mexicano es interesante para mirarnos al espejo: tras un boom de inversiones, hoy es uno de los países con peores salarios y mayor carga horaria de la región.

La triple reforma, sumada al acercamiento a los organismos internacionales y la búsqueda de tratados de libre comercio, constituyen un cocktail que deja bastante en evidencia quiénes serán los ganadores y perdedores de este modelo.